miércoles, 28 de marzo de 2012

A LA HUELGA!

Aunque estoy a miles de kilómetros de distancia, hoy 28 de marzo me siento igual de excitado que si estuviera en Villaverde, sabiendo que esta noche, a partir de las 23:00, l@s compañer@s del sindicato se darán cita para comenzar con la jornada de piquetes. Esta vez, a diferencia del 29 de septiembre de 2010, no estaré físicamente frente a los perros de la plutocracia, los esquiroles y los muertos vivientes. Pero sí estaré.
De entrada, a pesar de que no me sobra el trabajo, mis clientes de la piel de toro ya saben que mañana estoy de huelga.

Algunos textos imprescindibles:

¿Para qué sirve esta huelga?

Argumentario esquirol. Razones para no ir a una huelga.

Algunas respuestas ante la Huelga General del 29-M

 


 

domingo, 18 de marzo de 2012

Nuevo grupo. Nuevo local.

Parece que he encontrado grupo de música. ¿El rollo? Bueno, sólo hemos catado 4 temas. Uno recuerda a Promise Ring, otro a Mike Watt, otro a Bardo Pond, otro una mezcla entre Karate/Owls.
El local de ensayo está en un pasillo de una sexta planta de una antigua fábrica soviética reconvertida como buenamente se ha podido en locales de alquiler para distintos negocios. El "negocio" puede ser tu grupo de música o un taller de joyería o una micro planta de fabricación de cds o un offset. No sé cómo no nos sale una música más industrial.



La entrada



La altura



Los pasillos (puritito Tarkovski no mas, wey)

sábado, 10 de marzo de 2012

Cuando esquías en el campo.

Esto es lo que se me da mejor cuando llegan cuestas: RODAR DOLOROSAMENTE.
Sólo esquié algunas veces de pequeñín, con esquíes de montaña, no de fondo (evidentemente, en Madrid sólo encontrabas nieve en la sierra algunas semanas al año). Los esquíes de fondo no tienen nada que ver. Imposible frenar.

martes, 6 de marzo de 2012

Fotos del barrio.

Aquí podría poner un texto hiperprofundo y poético, enlazando tópicos.
Va a ser que no.
Este es mi barrio, Aeroport, en Moscú, durante febrero.
Y se sale. Por lo menos a nivel estético cuando está nevado.
Hay que ir con cuidado para no resbalar sobre el hielo; para que no te caiga un bloque de hielo de un canalón (no hay que arrimarse a la pared de los edificios cuando caminas por la acera); al cruzar la calle tener en cuenta que aquí gran parte del personal conduce como simios y no respeta pasos de cebra (que resbalan) ni aunque los cruce un carrito de niño o una abuela con bastón, o ¡una multitud de peatones! Todos casos verídicos que he visto en menos de 2 semanas.

Pero ver nevar durante horas o días, con una nieve que nunca he visto en Mordor, casi polvo de cristal... O entrever un sol nórdico tras capas de extrañas brumas, mezcla de vapor urbano, contaminación y nubes bajas... O los cielos pesados y grises, aceitosos, como algodón sucio, que parece que puedes tocar con la mano...

La nieve en el suelo que aguanta meses y se va poniendo cada vez más fea y oscura, recogiendo los eructos de los coches. ¡Nieve negra! Nieve negra que acaba, al derretirse, en el nivel freático de Moscú, alimentando los acuíferos que surten esta ciudad-monstruo: veneno en el grifo, jarra depuradora siempre en casa, cantidades asesinas de cloro en las primeras semanas de deshielo. Nieve marrón que parece arena de playa. Nieve tan pisoteada y machacada que parece cartón pluma y cruje como el corcho de una botella de vino al ser pisado. Nieve que es el azúcar en polvo de esos bollos navideños, los nevaditos. Copos perfectos, como los de los dibujos animados, a veces de un centímetro de diámetro. Nieve que a muy baja temperatura es dificilísima de apretujar en forma de bola: a pesar de haber un metro de nieve en los parques o patios del colegio, te costará encontrar un muñeco de nieve. Nieve que al ser soplada, parece semillas de vilano llevadas por el viento.

Salir a calle 15 o 20 bajo cero. Los mocos y pelillos de dentro de la nariz crujen. Cuando hago esquí de fondo o corro por el parque, se me hacen bolitas de hielo en la barba, bigote y pestañas; parezco un yeti. Y aun así terminas empapando de sudor las capas superiores de ropa; aquí venden unas prendas térmica de curro increíbles, que se comen con patatas a la ropa pichi, carísima y "supertécnica". Por algo más de 12 euros tienes camisetas interiores que te durarán años, ceñidas pero flexibles, que evacuan el sudor, y con las que junto a una camisa de franela y un abrigo sencillo, puedes aguantar durante horas en la calle a menos de 15 bajo cero. No se pone un paleta a currar a 30 metros de suelo a bajo cero con doscientas capas de ropa que le estorban y le pueden joder la vida.

He salido a darme vueltas cuando el termómetro ha llegado a superar los -25º. Todo se pone como de vidrio. Hasta el vapor de los tubos de escape parece diamante pulverizado.

En fín, que prefiero este clima que el semidesértico de Mordor. Se me pone sonrisilla de lelo simplemente viendo cómo cae la nieve.

Desde mi postura de acomodado urbanícola, ojo.
A veces se nos mete en el portal a dormir un vagabundo alcohólico (se le huele desde el sexto piso a primera hora de la mañana). A él no le debe hacer mucha gracia este frío que lo puede matar cualquier noche.