domingo, 20 de mayo de 2012

BICIS pa chilinear

Por culpa de este melocotonazo de tema y de video



El lunes nos hicimos con dos bicicletas plegables molonas tras montarnos en esto



y nos estamos dedicando a esto





Y acabamos siempre en enormes zonas industriales sin paso peatonal, vías de tren, rincones chungos y chatarreros con naves de garajes medio abandonados y autopistas titánicas e infranqueables. Un día nos va a salir un Wee-Bey de la vida desde un callejón con chutas abandonadas y nos va a dejar secos...





martes, 1 de mayo de 2012

Últimas fotos del invierno 2012

Hoy he salido a correr al parque, y la bolsita que utilizo para guardar pasaporte, móvil y llaves, se ha rajado en total silencio y he perdido el teléfono, de lo que me he dado cuenta al llegar a casa. Al menos no ha sido el pass, porque como me tire otro año de papeleos para renovar el permiso, me da algo.

Alguien ha debido encontrar el tf, porque me me he vuelto a hacer los 9 kms de recorrido en su busca (a lo tonto hoy me he hecho 20 kms, 9 corriendo, once andando), llamando con otro móvil, y de repente, se ha perdido para siempre el contacto: el "simpático" ciudadano ruso que lo haya encontrado ha decidido que un móvil viejo y abollado es un estupendo regalo para el 1 de mayo. Tras hacer caso omiso a la infinidad de llamadas, lo han apagado (no, no se acabó la batería, estaba bien alimentada). Por supuesto, ninguna llamada a ningún teléfono de la agenda, por parte de quien lo haya encontrado. Sólo lo extravié una vez, en las hoces del Duratón, y quien lo encontró sí estuvo a la altura y llamó a varios teléfonos hasta localizar a alguien que nos llamó a otro móvil.

Pero esto es Moscú, amig@s, tierra del individualismo feroz (esta afirmación ¿es un prejuicio o una conclusión forjada por experiencias?).

Probablemente lo ha encontrado uno de los  numerosísimos "especímenes humanos" (humanos?) que en festivo y findes se van a comer al parque, tronchan un montón de ramas para hacer fuego en mitad de la hojarasca seca y cocinar carnaza, mientras se ponen ciegos de alcohol; y si el sol pega, se quedan en calzoncillos, ya bien borrachos (no, no me lo invento). Vas corriendo y escuchas sus berreos entre la maleza... no, no es un jabalí en celo. Es un padre de familia, bien cocido delante de sus churumbeles... O una madre. Por supuesto, dejan un basurero en el lugar de la celebración. En Moscú no está muy extendido eso de usar las papeleras o recoger tu propia mierda para depositarla en un contenedor a la salida del parque. Si es que hay papeleras (esto está jodidillo) o contenedor (esto sí es algo más habitual).

Bueno, la verdad es que en Moscú no hay servicio de reciclaje; más de 15 millones de personas y no hay reciclaje: ni de vidrio, ni de plástico, ni de papel. Toda la basura al mismo cubo. Greenpeace Rusia realiza citas puntuales, actos públicos de entrega de carton y papel en grandes centros comerciales, a modo reivindicativo para incentivar al menos entre las grandes superficies un servicio de recogida de cartones y papeles. Coges el cartón y papel que tengas por casa, pillas el metro y llegas al punto de recogida. Así está la cosa. No hay interés gubernamental por cuestiones ambientales, por el reciclaje más básico.

Así que con esa mentalidad en el propio órgano gestor de la megaurbe, no se puede esperar que la ciudadanía vaya más allá que sus gobernantes. Es jodidamente deprimente salir a correr o pasear por el parque y tener que ir esquivando centenares de bolsas, botellas, envoltorios, latas... Pero es primavera, y ¡hay que salir a privar al sol y a dejarlo todo enmierdado! Cómo echo de menos la nieve y el frío, que mantenían a los trogloditas en sus cuevas... Como dice Toni Bolinga: "¡Puto sol, puto lorenzo, qué tristeza!".



Otro día hablaré más extensamente sobre la llegada del mal tiempo y cómo la bestía despierta: borrachos a las 3 de la mañana dando voces debajo de la ventana, duplicación del número de coches en las calles con su respectivo aumento de comportamientos simiescos al volante, hordas de alcohólicos armados con latas de medio litro de cerveza ocupando los parques, suben los decibelios en las comunicaciones humanas... Llega el mal tiempo a Moscú, llega la primavera, llega el HORROR




Aquí y ahora hay buen material para un Torrente V.

Bueno, pues ahora que me he desfogado, paso a colgar las últimas fotos del invierno de 2012 que hice con mi viejo móvil, protagonista de este blog, desaparecido en acción el 1 de mayo de 2012. Echaré de menos tus mp3 en los viajes en metro o pateando calles, así como tu cámara de fotos con la que pude captar a toda leche momentos concretos (esos piquetes ardiendo del 29-S 2010, esos conciertos de Barón Rojo, Su Ta Gar, Sunno o Toreros Muertos, esas portadas de discos que me procuraste, esas granizadas corriendo por los pinares de Segovia), o la grabadora de sonidos con la que registraba y conseguía recordar las estructuras de las canciones de "mis" grupos.

Que la mano de gañán que te sostiene en estos momentos te sea leve, compañero, que no borre tus mp3 de Spazz y Ulises Lima para llenártelo con pachanga taleguera de la que le mola al ciudadano moscovita  lumpen, bebedor y medio paramilitar.

Que esté radicalmente equivocado y me tenga que tragar mis (llamémoslos así) prejuicios...
Salud!


Nieve negra. El combustible de los tubos de escape moscovitas está ahí, concentrado. Cuando "eso" se deshace en primavera, cientos de miles de toneladas, deja la calle FINA (y de paso los pantalones) antes de filtrarse al nivel freático del que se nutren los acuíferos que dan de beber a Moscú. Tú pilla.


Última gran nevada del año, ya en primavera. La foto no ofrece el aspecto real, espesísimo.



Como en la canción de Ordorika: mientras vas en el último autobús del domingo a la noche/ las calles son sombrías y las casas oscuras. Pero en el último trolebús.



Dos momentos ensayando.


No, no es diciembre. Es la última nevada en marzo. Sí, eso son polainas. Con el sucísimo deshielo moscovita son una gran idea. Claro, te van a mirar con extrañeza (bueno, aquí si no vistes de negro ya eres raro). Pero no acabas con grasa de motor indeleble en los pantalones, hasta la rodilla.